Aula
Abierta Alejandro Alberto Restrepo Restrepo
Instituto
de Filosofía - Universidad de Antioquia
Elias
Canetti
La
conciencia de las palabras
Coordina:
Carlos Vásquez Tamayo
Miércoles 13
de agosto de 2014
Segunda
sesión
APUNTES
El
ajenador camina entre la gente y la va separando.
Canetti, Elias. Apuntes. (El suplicio de las
moscas, parte IV. p.629 Ed. GG.)
El Amalotodo, su asco cuando algún dedo
lo toca.
Canetti, Elias. Apuntes. (1992-1993. 1993. p.1048
Ed. GG.)
El Artista-más-relacionado, su respeto
secreto por alguien que rechaza a todos.
Canetti, Elias. Apuntes. (1992-1993, 1993.
p.1063 Ed. GG.)
El callahablador estaba ahí. Se ha
buscado un nuevo dios y lo ha traído. Pero es una diosa. La va prestando a los circunstantes.
Canetti, Elias. Apuntes. (1992-1993, 1993.
p.977 Ed. GG.)
Él lleva un ojo detrás, otro ojo
delante, y con ambos ve lo mismo. (El Desconfiado.)
Canetti, Elias. Apuntes. (Hampstead, 1971.
p.629 Ed. GG.)
El Devoradioses y su hambre.
Canetti, Elias. Apuntes. (El suplicio de las
moscas, parte IV. p.629 Ed. GG.)
El
devoto. El propio Dios aún está surgiendo, dice, no ha creado el mundo, sino
que es su heredero. En el transcurso de la Historia, Dios se forma a partir de algunos de sus
elementos y tradiciones. Nadie puede prever cuál será su esencia y su forma, aún
es demasiado pronto, todavía no se sabe cómo
será Dios. Pero llegará el día en que termine de formarse, y nuestra obligación
es vivir venerando y esperando ese instante.
Canetti, Elias. Apuntes. (El suplicio de las
moscas, parte V. p.643 Ed. GG.)
Nunca tiene hambre, no se niega nada, y
si alguna vez desea algo con excesiva intensidad, se desvía subrepticiamente y
lo olvida. Al Ensordinador nunca le ocurren desgracias. Cuando por casualidad
se topa con alguna, no la reconoce. Cuando lo obligan a enfrentarse a ella y a
manifestar su opinión, demuestra sonriendo que ha ocurrido por el bien de
todos. Quien padece necesidad se habría arruinado mediante las riquezas. A
quien muere le ha sido ahorrado un sufrimiento largo y penoso. El que odia está
enfermo. El que ama mucho también está enfermo. Todas las noticias sobre las
atrocidades antiguas e incluso la historia entera de la humanidad son un
cuento. Pues los hombres jamás habrían podido hacer lo que les atribuye la
Historia, tampoco ahora lo hace nadie.
Sé perfectamente cómo se comporta el
Ensordinador, pero no sé qué aspecto tiene.
Canetti, Elias. Apuntes. (La provincia del
hombre, 1953. pp.205-206 Ed. GG.)
El Escriba-senil, sus letras agujereadas.
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1978. p.454 Ed. GG.)
El Futurópata, que no soporta la idea de
futuro, no de alguno en particular, como podría ser un futuro particularmente
malo, sino de cualquiera.
Canetti, Elias. Apuntes. (Hampstead, 1971. p.858
Ed. GG.)
Feliz cuando lo condena todo a los
cuatro vientos, el Hacelo-todo-distinto.
Canetti, Elias. Apuntes. (Hampstead, 1962. p.741
Ed. GG.)
El incorregible: incluso frente a los
cientos de telarañas que siente cada día, anhela eternidad... ¿para quién?
¿Para las víctimas o para las arañas?
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1973. p.410 Ed. GG.)
Al Juntaelogios
le indigna el silencio de las calles. Las recorre sin parar de arriba abajo
para obligarlas a elogiarlo y se amarga ante su resistencia. Los periódicos le
resultan demasiado cotidianos. La gente los vuelve a tirar, junto con la foto
de él. ¿Le bastaría con que a diario apareciera en el periódico algo nuevo
sobre su persona? ¡No! Cierto es que necesita los periódicos: los lee hasta
encontrarse en ellos, pero quiere mucho más.
Quiere desplazar los grandes
acontecimientos del mundo. Quiere que se ocupen de él, no de terremotos ni de
guerras. Le parece totalmente absurdo que se ocupen de la Luna, a la que guarda
rencor por haber hecho correr tanta tinta.
El Juntaelogios llena una casa con su
nombre, conserva el trozo de papel más pequeño, pero también el más grande en
los que aparezca escrito su nombre.
A veces lee cuanto tiene en la casa, una
y otra vez lo mismo, aunque ya son cosas antiguas. Sin embargo, él prefiere las
nuevas.
Aguarda nuevos giros y frases que no
haya escuchado nunca, todo un idioma laudatorio inventado exclusivamente para
él, A veces, también los muertos podrían ser alabados conjuntamente y el se
ganaría su bendición.
El Juntaelogios estaría dispuesto a
imponer la pena de muerte por cualquier invectiva, incluso por una simple crítica.
No es inhumano, y no lamenta su abolición. Sólo habría que reimplantarla para
aquellos casos particulares en los que estuviera en juego su persona.
El Juntaelogios no deja pasar ningún
elogio. Siempre tiene cabida para lo que ha sido dicho ya dos, tres o cuatro
veces. Cada día está más y más gordo, pero lo lleva bien. Siempre encuentra
mujeres que lo quieren por esa gordura. Lamen sus elogios y esperan que también
a ellas les caiga algo.
Canetti, Elias. Apuntes. (La provincia del
hombre, 1970. pp.369-370 Ed. GG.)
El mezquino: en vez de plantarle cara a
la muerte, le pone cien mil peros a la vejez.
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1981. p.511 Ed. GG.)
El pintor-charlatán y el fatigado de los
colores. Su disputa.
Canetti, Elias. Apuntes. (1973-1984, 1975. p.878
Ed. GG.)
El Remiendahonras.
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1980. p.485 Ed. GG.)
Las reacciones retardadas: uno que habla
siempre con la persona equivocada, porque sigue hablando con alguien que había
estado ahí antes y ya no está. No puede decirlo en el momento preciso, porque sólo
se da cuenta demasiado tarde de aquello que había entendido. El personaje del retardador y lo que ocasiona.
Canetti, Elias. Apuntes. (La provincia del hombre,
1961. p.282 Ed. GG.)
El Robado-con-gusto, que de pronto hace
cuentas.
Canetti, Elias. Apuntes. (1992-1993, 1992. p.981
Ed. GG.)
El Seudoconstructor, que atrae gente a
casas construidas por él de modo tal que todos acaban pereciendo dentro.
Canetti, Elias. Apuntes. (Hampstead, 1969. p.818
Ed. GG.)
El Simulaideas: siempre que alguna
verdad amenaza, él se esconde detrás de una idea.
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1975. p.427 Ed. GG.)
Él mismo se ofrece para ser envenenado,
el Sufre-experimentos.
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1982. p.521 Ed. GG.)
El que sólo siente roces que no se
producen, el Tocado-en-sueños.
Canetti, Elias. Apuntes. (1992-1993, 1993. p.1038
Ed. GG.)
La admirada, que responde tan seria y
tan dueña de su destino a cualquier mirada, como si le hubieran rezado. Ella
misma permanece muda. En cuanto sonría, estará perdida. Atiende a los ruegos
demasiado pronto, su gratitud destruye su belleza.
Canetti, Elias. Apuntes. (El corazón secreto
del reloj, 1973. p.413 Ed. GG.)
La Juntamiradas. Cuida de que no se le
escape ni una sola de las miradas que le dirigen, y las agradece todas. Recibe
muchísimas y las administra durante semanas y años. Las va invirtiendo como pequeños
capitales separados, jamás las mezcla, siempre sabe dónde puede esperar otras
nuevas y decide sobre los intereses a su antojo. Sus empresas se han extendido
gradualmente por muchos países, y ella viaja siguiendo ciertas miradas.
Se niega a contratar un administrador y
lo hace todo sola.
Canetti, Elias. Apuntes. (La provincia del
hombre, 1966. p.316 Ed. GG.)
Parlanchín-siempre-más-rápido, su
período de aprendizaje en el periódico y en la cátedra. Su objeto: una
corriente y las literaturas en su curso. Cuanto más lento el fluir, más rápido
el parloteo.
Canetti, Elias. Apuntes. (1992-1993, 1993. p.1060
Ed. GG.)
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